Cuando cierro los ojos, veo a esos enormes animales que entran y salen nadando de mi campo de visión hacia el azul oscuro de abajo; las mismas criaturas que acabaron convirtiéndose en la obsesión del ambiguo narrador de Melville, "y entre las insensatas vanidades que me impulsaron hacia mi propósito, flotaban, allá en lo más recóndito de mi alma, de dos en dos, interminables procesiones de ballenas". En mi propio e incierto viaje, mi objetivo era descubrir por qué yo también estaba obsesionado por la ballena, con la expresión de desamparo en el rostro de la beluga, con la imponente aleta de la orca, con las insistentes imágenes que aparecían en mi cabeza. Como Ismael, me veía arrastrado de vuelta al mar, temeroso de lo que albergaban sus profundidades pero también eternamente intrigado.

Leviatán o la ballena
-Philip Hoare-

domingo 27 de noviembre de 2011

Verlos crecer

Planet, de Marc Quinn

Hay gigantes que nacen entre las ramas de los bosques. Son hijos del canto de los pájaros, del tictac de las patas de los insectos. Don Tomás recolecta sus cuerpecitos cortando con una navaja la hebra de seda de la que penden y se alimentan. Trabaja despacio, con mimo, hasta que la cesta que lleva colgada del brazo empieza a pesarle un poco. Los primeros llantos de los gigantes tienen el color verde de las hojas y Don Tomás prefiere cerrar la tapadera de mimbre mientras camina de regreso. En casa, recostada en la mecedora, su esposa aparta lanas y costuras y se ajusta las gafas para seleccionar a los pequeños más bellos. Llena de nuevo Don Tomás la cesta con los descartes y aunque está cansado se dirige sin rechistar al bosque para dejarlos en algún nido, cerca del lugar en que los había encontrado. Cuando vuelve, se une a su mujer junto a la ventana y le acaricia los hombros con la misma ternura con que lleva queriéndola más de medio siglo. Y se siguen emocionando a la vez, cuando el viento mece las ramas del jardín donde cuelgan las canastillas de ganchillo.
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La imagen es sugerencia de Montse

7 gigantes han regado este cactus:

  1. Bellísimo micro, lleno de sensibilidad y ternura. Esos gigantes adoptados parecen delicadas plumas y la pareja de recolectores pura bondad. Me ha encantado. Un saludo

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  2. Me gusta esta recogida, pero y los que descartan. ¿No se pueden quedar con todos? ¿Solo los bellos?

    Besitos

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  3. Don Tomás es muy selectivo.... :(

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  4. Me encantó la recolección, la ternura, el título, las canastillas de ganchillo. Cierto, como en los mensajes anteriores, siento cierta inquietud por los "descartados" pero la vida es así y la literatura más ;)
    Besos

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  5. Elecciones que no pueden pasar desapercibidas.

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  6. Don Tomás va cigüeña,
    Don Tomás vuelve cuco.
    Me contenta pensar que los no bellos, al menos, seguirán siendo libres.

    Curioso destino de los hijos del canto.

    (La imagen es potente. Muy bueno, Pedro).

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  7. Me gusta, aunque supongo que no tengo que llegar a entenderlo del todo. Para mí que Don Tomás y su mujer no han tenido hijos. Es muy bello y tierno.

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