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| Planet, de Marc Quinn |
Hay gigantes que nacen entre las ramas de los bosques. Son hijos del canto de los pájaros, del tictac de las patas de los insectos. Don Tomás recolecta sus cuerpecitos cortando con una navaja la hebra de seda de la que penden y se alimentan. Trabaja despacio, con mimo, hasta que la cesta que lleva colgada del brazo empieza a pesarle un poco. Los primeros llantos de los gigantes tienen el color verde de las hojas y Don Tomás prefiere cerrar la tapadera de mimbre mientras camina de regreso. En casa, recostada en la mecedora, su esposa aparta lanas y costuras y se ajusta las gafas para seleccionar a los pequeños más bellos. Llena de nuevo Don Tomás la cesta con los descartes y aunque está cansado se dirige sin rechistar al bosque para dejarlos en algún nido, cerca del lugar en que los había encontrado. Cuando vuelve, se une a su mujer junto a la ventana y le acaricia los hombros con la misma ternura con que lleva queriéndola más de medio siglo. Y se siguen emocionando a la vez, cuando el viento mece las ramas del jardín donde cuelgan las canastillas de ganchillo.
___________________________________________La imagen es sugerencia de Montse

Bellísimo micro, lleno de sensibilidad y ternura. Esos gigantes adoptados parecen delicadas plumas y la pareja de recolectores pura bondad. Me ha encantado. Un saludo
ResponderSuprimirMe gusta esta recogida, pero y los que descartan. ¿No se pueden quedar con todos? ¿Solo los bellos?
ResponderSuprimirBesitos
Don Tomás es muy selectivo.... :(
ResponderSuprimirMe encantó la recolección, la ternura, el título, las canastillas de ganchillo. Cierto, como en los mensajes anteriores, siento cierta inquietud por los "descartados" pero la vida es así y la literatura más ;)
ResponderSuprimirBesos
Elecciones que no pueden pasar desapercibidas.
ResponderSuprimirDon Tomás va cigüeña,
ResponderSuprimirDon Tomás vuelve cuco.
Me contenta pensar que los no bellos, al menos, seguirán siendo libres.
Curioso destino de los hijos del canto.
(La imagen es potente. Muy bueno, Pedro).
Me gusta, aunque supongo que no tengo que llegar a entenderlo del todo. Para mí que Don Tomás y su mujer no han tenido hijos. Es muy bello y tierno.
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