Cuando cierro los ojos, veo a esos enormes animales que entran y salen nadando de mi campo de visión hacia el azul oscuro de abajo; las mismas criaturas que acabaron convirtiéndose en la obsesión del ambiguo narrador de Melville, "y entre las insensatas vanidades que me impulsaron hacia mi propósito, flotaban, allá en lo más recóndito de mi alma, de dos en dos, interminables procesiones de ballenas". En mi propio e incierto viaje, mi objetivo era descubrir por qué yo también estaba obsesionado por la ballena, con la expresión de desamparo en el rostro de la beluga, con la imponente aleta de la orca, con las insistentes imágenes que aparecían en mi cabeza. Como Ismael, me veía arrastrado de vuelta al mar, temeroso de lo que albergaban sus profundidades pero también eternamente intrigado.

Leviatán o la ballena
-Philip Hoare-

jueves 1 de diciembre de 2011

Mirarse


Él se mira en los ojos de ella que son claros como el mar y arrullan. Y ella se mira en los de él que son oscuros como la noche y arropan. Y el mar y la noche se quedan en silencio, y los pájaros dejan de volar y las olas detienen el oleaje.

Y un beso más tarde parece que cantara el mundo.

4 gigantes han regado este cactus:

  1. Un solo beso puede contener el mundo. Te doy toda la razón. Un saludo. Precioso micro de amor.

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  2. Preciosa imagen la que transmite este micro.

    Besitos

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  3. Así, es y al besarse las miradas se cierran.

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  4. Hay miradas que tienen poesía...Como las tuyas.

    Besos desde el aire

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