Cuando cierro los ojos, veo a esos enormes animales que entran y salen nadando de mi campo de visión hacia el azul oscuro de abajo; las mismas criaturas que acabaron convirtiéndose en la obsesión del ambiguo narrador de Melville, "y entre las insensatas vanidades que me impulsaron hacia mi propósito, flotaban, allá en lo más recóndito de mi alma, de dos en dos, interminables procesiones de ballenas". En mi propio e incierto viaje, mi objetivo era descubrir por qué yo también estaba obsesionado por la ballena, con la expresión de desamparo en el rostro de la beluga, con la imponente aleta de la orca, con las insistentes imágenes que aparecían en mi cabeza. Como Ismael, me veía arrastrado de vuelta al mar, temeroso de lo que albergaban sus profundidades pero también eternamente intrigado.

Leviatán o la ballena
-Philip Hoare-

domingo 8 de enero de 2012

De relax

Le geant endormi, de Sandrine Estrade Boulet

El gigante respiraba hondo y dejaba salir el aire. Respiraba y dejaba despacito salir el aire. Inspiraba sintiendo el calorcillo en el estómago y exhalaba disfrutando la frescura en la nariz. Y se iba relajando. Los hombros eran montañas que se convertían en lomas que se convertían en suaves dunas grises de arena. Iba resbalando su cuerpo lánguido hasta caer tumbado. Se acurrucaba perdiendo gravedad. Y la carne era aire. Y se dejaba atravesar por las miradas y las gaviotas. Y el cielo resplandecía tras él. Y tenías que imaginar muy fuerte si querías saber que en alguna parte -después de la orilla del mar y antes de la línea del horizonte- descansaba aquel gigante.

9 gigantes han regado este cactus:

  1. Muy bella esta imagen del gigante durmiendo sobre el horizonte. Un saludo.

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  2. La imagen y el relato transmiten paz... :)

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  3. Bellas palabras te ha sugerido esta imagen tan potente.

    Besitos

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  4. Gracias, la verdad es que la imagen es estupenda y lo dice todo.

    Abrazos.

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  5. Me encanta, sobre todo por no estar en verso, que me aterra. Me haces sentir así, diluyéndome. Es muy hermoso lo que escribes, Pedro.
    Por cierto, te tengo preparado un regalo. Allá va.

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  6. Me ha recordado mucho a una montaña que había en la tierra en la que me crié, a la que apodaban El gigante dormido, porque la silueta parecía precisamente lo que describes es tu texto. Muy bello.

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  7. Ah, Ximens, eso es porque yo me diluyo también al escribirlo... Ya he puesto tu regalo donde le corresponde.

    Gracias, Manu. Si es que estos grandotes están en todas partes.

    Abrazos!!

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  8. Esta estampa me ha gustado mucho, consigues aunar la imagen con el texto sin una sola fisura, se complementan tan bien.

    Recuerdo otra pieza de gigantología en la que era una montaña el gigante reposando, igual de bella.

    Abracico

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  9. Hola, Rosana, los gigantes cuando envejecen o están tristes corren el riesgo de convertirse en montañas. Son cosas de la vida.

    Abrazos!!

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