Érase un agujero del que una noche sin luna brotó un trébol. Sobre el trébol, al amanecer, se derramó una gota de rocío y del rocío bebió una familia de insectos. Después, como pasa con los tréboles, brotaron más; el agujero adoptó el color verde. Y el color verde atrae a las ranas, así que saltaron y croaron por doquier. Del agujero emergió entonces -como no podía ser de otra forma- una charca con nenúfares, y princesas que se auscultaban la belleza en su reflejo. También llegaron los príncipes y tal y cual. Lo importante es que si escuchabas podías oír los sonidos de un bosque. De un bosque de los que abrazan ardillas, hadas y criaturas sin catalogar que bien podrían ser duendes. Y al agujero ya no se le pudo seguir llamando agujero. Hubo que decir árbol o montaña o gigante.
A mí me gusta gigante.

Esta es una de las cosas, disculpame por la palabra cosas es que no se me ocurre una mejor, mas lindas que he leido. Absolutamente atipico y fascinante.
ResponderSuprimirAlgunas ranas eran principes, o no?
Exquisito, como siempre. Quizás todo era, es y será un agujero. Pero mientras...
ResponderSuprimirAbrazos.
Al margen de muchas cosas, aquí tengo el placer de leer los micros más bellos que se pueden escribir. Enhorabuena, tienes un don. ¡Qué preciosismo por Dios?. Un abrazo.
ResponderSuprimirEste micro es de los que me gusta especialmente. Y se acerca mucho a la física aunque parezca que fantasía y física no cuadran.
ResponderSuprimir¿Quién es este fotógrafo alucinante?
y ¿Dónde realiza sus fotografías con esas esculturas de seres feéricos?
¿Son suyas las esculturas también?
Abrazo
Te leo y cambias mi perspectiva del mundo.
ResponderSuprimirSin palabras
:)
Hola, Josie, yo también los llamo cosas; no se me ocurre una palabra mejor,jejej. Las ranas a veces son príncipes, pero no te puedes fiar.
ResponderSuprimirEso, Agus, mientras tanto lo rellenamos un poco.
Gracias, Mar, me sonrojas.
Suyas son las esculturas, Rosana, las fotos no sé. Están en un jardín en un pueblo de Australia llamado Marysville. Según leo por ahí cuenta con unas 200 piezas, a pesar de que algunas se quemaron en 2009. Aquí hay más info: http://www.brunosart.com/
Eso me gusta, Desa, cambiarte la perspectiva... antes de que tú me la cambies a mí, jejeje.
Me encanta, este microrrelato es precioso y muy esperanzador. Al final va a ser cierto que empezando por pequenas cosas, podemos conseguir grandes cosas.
ResponderSuprimirSara M.
¡Qué alegría haber descubierto tu blog! Escribes preciosos microrrelatos, pequeñas joyas. Un saludo.
ResponderSuprimirA mi también. Me acuerdo cuando al principio de tus lecturas yo no tenia claro qué eran los gigantes. Muy bueno esta evolución de hoy.
ResponderSuprimirGracias, Sara M. y Sara L.
ResponderSuprimirUy, Ximens, si tú ya sabes lo que son un día me lo explicas, jejej.